domingo, 12 de enero de 2014

LOS ROLES, EL HOMBRE parte (III)

               III.     A ver quién es más macho

Aunque es cierto que el “machito” siempre ha estado presente en nuestra sociedad y que mucho se ha hablado del tema, esta vez quiero abordarlo, dentro de las hipótesis a las que me he venido refiriendo, desde la perspectiva de que somos las mujeres, a partir de nuestras “necesidades”, quienes los hemos, de cierta manera, incitado a seguir con ese cuento aburridor y anticuado del “mero macho”.
 
Tal y como he venido escribiendo, creo que muchas veces somos las mujeres las que perdemos el norte y nuestra esencia y empezamos a “robarle” el rol a los hombres; cuando esto pasa generalmente entramos en una competencia con nuestra pareja y adivinen que, a nadie le gusta perder! Y en ese entendido claramente el hombre, la mayoría de las veces, sale a defender lo que es suyo y si ya era “machito” pues se va a poner peor pues tiene que demostrar quién es quién y quién es él.
 
A ningún hombre le gusta parecer el bobo del paseo (así de hecho lo sea) y cuando nosotros queremos dárnoslas de “muy malas”, salvo que de verdad lo seamos, lo único que vamos a ocasionar con eso es que el hombre se ponga alerta y salga a defender su rol a costa de lo que sea, pues a nadie le gusta que le quiten lo que es suyo. Y sí, hay que decir que esta no es la mejor solución, de hecho es pésima, pues aquel que no tiene problemas con su masculinidad y con ser quien es no tienen que estar todo el tiempo demostrando lo “macho-alfa” y no estaría dejando al descubierto todo el tiempo su complejo de inferioridad. Pero la realidad es otra y meterse a competir con la masculinidad de un hombre (que tampoco nos corresponde y también es pésima idea) lo pone más masculino, es decir, más “mero macho”, por lo tanto, si no queremos alborotar a la bestia no nos pongamos a ser como ella.
 
Hay hombres que saben llevar muy bien su masculinidad y que, si no nos entrometemos con ella, suelen ser bastante equilibrados. El problema es cuando por nuestras inseguridades, si las de nosotros las mujeres, les recordamos las de ellos y las cosas se empiezan a poner un poco tensas y en vez de caer en cuenta de que le estamos echando leña al fuego y la cosa se va a poner peor, seguimos y además le agregamos gasolina, no tiene sentido!

 
*En la próxima entrada, dentro de 8 días, hablare del amor y nuestras contradicciones.