miércoles, 20 de noviembre de 2013

EL POR QUÉ

Muchas veces me he preguntado por qué la mayoría de las relaciones son tan inestables y por qué, generalmente, siempre hay alguien que está inconforme y otro que está haciendo esfuerzos sobrehumanos por “salvar” algo que no tiene salvación, no porque no pueda encontrarla sino porque ya sabe, en el fondo, que hay algo que no está funcionando y que no lo hace feliz, sin embargo sigue en su lucha diaria y desgastante, aferrándose de cualquier argumento conveniente para encontrar alguna solución a un problema que solo se arregla cortándolo de raíz. Esta situación… ¿le suena conocida?

A lo largo de mi vida he conocido muchos casos en los cuales las personas nos empeñamos en ser infelices, en los que preferimos “lo bueno conocido que lo malo por conocer”, en los que la mediocridad en las relaciones se vuelve la característica esencial de las mismas y los miedos nos atan las manos y no nos dejan actuar conforme a lo que sentimos, a lo que queremos y a lo que realmente nos haría felices; y aun sabiendo que por el camino que vamos es el equivocado seguimos sin hacer un alto y sin reparos, adentrándonos en un sendero que entre mas caminamos, más difícil se convierte su retorno…

Todo esto me ha hecho pensar en cuál es el papel de las personas en las relaciones, en cuál es el papel que estamos desempeñando las mujeres y si es el correcto y cuál es el de los hombres… He tratado de encontrar, infructuosamente, quién es el equivocado, si es que lo hay, y he intentado descifrar como estamos asumiendo los mismos (los roles)…

El por qué de este blog es entonces un intento de búsqueda y de querer desenmarañar lo que el ser humano busca, espera, quiere y consigue de una relación (aunque generalmente estas cuatro cosas no son coherentes), como consecuencia del interés y curiosidad que siempre me han generado las relaciones y lo que estas pueden sacar de las personas… A veces lo mejor, muchas otras lo peor y mas oscuro de nuestra alma.